La contención mecánica no es Educación Social

¿Habéis realizado contenciones físicas o mecánicas?

¿En qué contextos?

¿Por qué motivos?

¿Lo volverías a hacer?

Yo primera.

Sí. Una vez.

Mujer adulta, víctima de violencia de género, con problemas de salud mental y adicciones (derivados, por cierto, de la violencia de género).

Autolesiones durante brote psicótico.

Sí, sin duda.

La contención mecánica son un conjunto de medidas que restringen el movimiento, ya sea manualmente o mediante un dispositivo físico o mecánico, material o equipo ligado o adyacente al cuerpo del paciente que este no puede retirar con facilidad.

Organización Mundial de la Salud.

En nuestro país, las contenciones mecánicas son empleadas históricamente y con frecuencia en el ámbito sanitario.

Se realizan sobre todo en las Unidades de Cuidados Intensivos, en geriatría, pediatría y en salud mental.

Pero en salud mental y geriatría no solo trabajan profesionales de la medicina y la enfermería, también trabajamos las y los educadores sociales.

Y podemos añadir otros ámbitos en los que trabajamos y en los que se utilizan las contenciones: NEE, diversidad funcional, área penitenciaria, adicciones…

Sin embargo, en Educación Social, cuando hablamos de contención, parece que nos referimos en exclusiva al área de menores.

Como veis, nada más lejos de la realidad.


Si buscamos información sobre contención y Educación Social no hay mucho escrito. Al menos yo no lo he encontrado.

La mayoría de estudios provienen, como es de esperar, de la rama sanitaria y, como mucho, sociosanitaria.

Además, la legislación reguladora del uso de la contenciones es muy poco concluyente (tampoco lo es sobre las farmacológicas) a nivel nacional como internacional. No lo digo yo, lo dicen los expertos.

No obstante, en el marco legal actual, la indicación de la contención, ya sea farmacológica o mecánica, responde a criterios clínicos y corresponde a un médico.

Y ojo, que digo “la indicación”, el médico puede prescribir, supervisar pero no necesariamente administrar.

O, en todo caso, y ante la ausencia del médico/a, puede comenzar el procedimiento un/una profesional de la Enfermería.

Porque la contención mecánica es una intervención médica.

Además de que puede vulnerar derechos fundamentales como la libertad, genera riesgos para la salud de las personas contenidas.

Riesgos que pueden ser leves, pero también muy graves: asfixia, arritmias, incluso muerte súbita.

Y también supone un serio impacto psicológico y emocional. Algo que generalmente se considera secundario o directamente no se tiene en cuenta.


Ahora bien, y regresando al ámbito de protección de menores, espacio en el que nos movemos muchos/as de nosotros/as: ¿Conoces lo qué dice la legislación a este respecto?:

Ley Orgánica 8/2015, de 22 de julio, de modificación del sistema de protección a la infancia y a la adolescencia, capítulo IV: Centros de protección específicos de menores con problemas de conducta.

Artículo 28. Medidas de contención.

1. Las medidas de contención podrán ser de tipo verbal y emocional, de tipo físico y de tipo mecánico, en atención a las circunstancias en presencia.

2. El personal de los centros únicamente podrá utilizar medidas de contención física o mecánica, previo intento de contención verbal y emocional, sin uso de la fuerza física, si la situación lo permite.

3. La contención física solo podrá consistir en la interposición entre el menor y la persona o el objeto que se encuentra en peligro, la restricción física de espacios y movimientos y, en última instancia, bajo un estricto protocolo, la inmovilización física.

4. La contención mecánica solo será admisible para evitar grave riesgo para la vida o la integridad física del menor o de terceros, y en el caso de que no sea posible reducir el nivel de estrés o de trastorno del menor por otros medios. Deberá realizarse con equipos homologados de contención mecánica, bajo un estricto protocolo.

Ley Orgánica 8/2015, capítulo IV

Como apunta el título de la Ley, la normativa se refiere en exclusiva a centros específicos para menores con problemas de conducta, los que solemos denominar “terapéuticos”, y en los que ingresan menores “diagnosticados con problemas de conducta, que presenten conductas disruptivas o di-sociales recurrentes, transgresoras de las normas sociales y los derechos de terceros”.

Yo trabajo en una “Residencia de Proyecto Migratorio”, un recurso de acogida residencial (para menores extranjeros no acompañados exclusivamente) en la Comunidad Valenciana. Según dice la ley, y tomando en consideración también la Ley 26/2018, de 21 de diciembre, de la Generalitat, de derechos y garantías de la Infancia y la adolescencia, CAPÍTULO VIII. Acogimiento residencial: en mi lugar de trabajo NO se pueden realizar contenciones.

Además:

Artículo 27. Medidas de seguridad.

1. Las medidas de seguridad podrán consistir en la contención mecánica o en la contención física del menor, en su aislamiento o en registros personales y materiales.

Estas medidas tendrán una *finalidad educativa y deberán responder a los principios de excepcionalidad, necesidad, proporcionalidad, provisionalidad y prohibición del exceso, aplicándose con la mínima intensidad posible y por el tiempo estrictamente necesario, y se llevarán a cabo con el respeto debido a la dignidad, privacidad y a los derechos del menor.

2. Las medidas de seguridad deberán aplicarse por personal especializado y con formación en materia de protección de menores. Este personal sólo podrá usar medidas de seguridad con los menores como último recurso, en defensa propia o en casos de intentos de fuga, resistencia física a una orden o riesgo directo de autolesión, de lesiones a otros o daños graves a la propiedad.

3. Corresponde al Director del Centro o persona en la que este haya delegado, la adopción de decisiones sobre las medidas de seguridad, que deberán ser motivadas y habrán de notificarse con carácter inmediato a la Entidad Pública y al Ministerio Fiscal y podrán ser recurridas por el menor, el Ministerio Fiscal y la Entidad Pública, ante el órgano judicial que esté conociendo del ingreso, el cual resolverá tras recabar informe del centro y previa audiencia del menor y del Ministerio Fiscal.

Ley Orgánica 8/2015, capítulo IV

*Finalidad educativaconsidero muy peligroso atribuirle una finalidad educativa a una contención. ¿Qué aprendizajes generamos a través de sujetar a alguien en contra de su voluntad? ¿qué hay que cumplir las normas? ¿en un espacio terapéutico? Me parece una incoherencia. La única finalidad y objetivo de las contenciones en el ámbito social debería ser preservar la integridad física de la persona contenida y/o la de terceros.

¿Y qué pasa con los Centros de Internamiento de Menores Infractores?

Aquí ya no hablamos del sistema de protección de menores, sino de recursos especializados para el cumplimiento de medidas cautelares, por lo que hay que irse a la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la responsabilidad penal de los menores.

Artículo 55. 

Medios de contención.Solamente podrán utilizarse los medios de contención descritos en el apartado 2 de este artículo por los motivos siguientes:
a) Para evitar actos de violencia o lesiones de los menores a sí mismos o a otras personas.
b) Para impedir actos de fuga.
c) Para impedir daños en las instalaciones del centro.
d) Ante la resistencia activa o pasiva a las instrucciones del personal del centro en el ejercicio legítimo de su cargo.

Los medios de contención que se podrán emplear serán:
a) La contención física personal.
b) Las defensas de goma.
c) La sujeción mecánica.
d) Aislamiento provisional.

El uso de los medios de contención será proporcional al fin pretendido, nunca supondrá una sanción encubierta y solo se aplicarán cuando no exista otra manera menos gravosa para conseguir la finalidad perseguida y por el tiempo estrictamente necesario.

Los medios de contención no podrán aplicarse a las menores gestantes, a las menores hasta seis meses después de la terminación del embarazo, a las madres lactantes, a las que tengan hijos consigo ni a los menores enfermos convalecientes de enfermedad grave, salvo que de la actuación de aquellos pudiera derivarse un inminente peligro para su
integridad o para la de otras personas.

Cuando se aplique la medida de aislamiento provisional se deberá cumplir en una habitación que reúna medidas que procuren evitar que el menor atente contra su integridad física o la de los demás. El menor será visitado durante el periodo de aislamiento provisional por el médico o el personal especializado que precise.

La utilización de los medios de contención será previamente autorizada por el director del centro o por quien la entidad pública haya establecido en su normativa, salvo que razones de urgencia no lo permitan; en tal caso, se pondrá en su conocimiento inmediatamente. Asimismo, comunicará inmediatamente al juez de menores la adopción y cese de tales medios de contención, con expresión detallada de los hechos que hubieren dado lugar a su utilización y de las circunstancias que pudiesen aconsejar su mantenimiento.

Los medios materiales de contención serán depositados en el lugar o lugares que el director o quien la entidad pública haya establecido en su normativa considere idóneos.

En los casos de graves alteraciones del orden con peligro inminente para la vida, la integridad física de las personas o para las instalaciones, la entidad pública o el director del centro podrán solicitar el auxilio de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que en cada territorio tenga atribuida la competencia, dando cuenta inmediata al juzgado de menores y al
Ministerio Fiscal.

Reglamento de la ley orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la responsabilidad penal de los menores

Como podéis leer, aunque hay similitudes, en esta última ley, la finalidad cambia, los motivos por los que se permite el uso de la contención y aislamiento se amplían, y los medios de contención empleados pueden ser más duros y contundentes.


El caso es que, en una cuestión tan importante, pero tan escasa y ambiguamente regulada, y dentro de una profesión poco reconocida y valorada, hacer una contención, aunque esté claramente justificada, es arriesgarse demasiado:

¿Existe un protocolo? ¿Lo conoces? ¿El protocolo cumple con la legislación?

¿Tienes formación? ¿Tu centro de trabajo te la proporciona? ¿Es adecuada? ¿La imparte personal sanitario o personal de seguridad? ¿Se te considera (tal y como dice la ley) “personal especializado” ?

¿Y si te hacen daño? ¿Y si haces daño? ¿Te apoyará la Dirección de tu centro a posteriori? ¿Volverás a trabajar en esto?

La utilización incorrecta, sin prescripción médica y supervisión o
en ausencia de peligro inminente
para la seguridad física del paciente o de terceros, como la utilización por conveniencia del personal o a modo de castigo, precisa comunicación a la autoridad competente.

Aspectos medicolegales de la contención física y farmacológica. Esperanza L. Gómez-Durána,b,c,*, Julio A. Guijad y Leopoldo Ortega-Monasteriob

¿¿A conveniencia del personal o modo de castigo?? Eso obviamente NO es Educación Social.

Entonces:

¿Qué hacemos cuando una persona, menor o adulta, atenta contra una tercera, contra su propia vida o contra nosotros mismos?

Esto pasa. No importa el tipo de recurso ni el área de intervención. Pasa. Porque trabajamos con personas vulnerables, y la vulnerabilidad va asociada siempre a un riesgo.

Muchas veces los destinatarios/as de nuestra intervención socioeducativa son personas con escasas o nulas habilidades personales, impulsivas, con baja tolerancia a la frustración, con un alto nivel de estrés y ansiedad, agresivas… a veces con enfermedades psiquiátricas, psicopatías, consumidoras o adictas a sustancias tóxicas y, en general, con un escaso reconocimiento de cualquier tipo de autoridad.

No obstante, y para que conste, quiero hacer un inciso y resaltar que: sufrir agresiones no deberíamos considerarlo un hecho normal en nuestra profesión. No es inherente a la Educación Social. No estudiamos cuatro años de carrera para encajar agresiones ni para ser los “contenedores” sociales de estas personas. Aunque algunas administraciones y entidades parece que todavía no se han enterado.

Retomando, la respuesta es complicada:

¿Trabajáis junto a médicos/as y/o enfermero/as? ¿Las 24 horas del día, los 365 días del año?

Porque mientras llega la policía y el Samur, o sales corriendo o te quedas y haces lo que puedes.

Mi recomendación: FÓRMATE. En todos los sentidos. Para saber practicar correctamente una contención física, y mucho mejor, para evitar tener que hacerla.

Pero si por desgracia te ves en la obligación, que sea con una buena técnica y, sobre todo, desde la empatía, la consideración y el respeto.

Y sí, sé que lo estáis pensando, yo también lo creo: es muy difícil limitar la libertad de movimientos de alguien desde el respeto.

Pero también os aseguro que la contención que yo realicé junto con otra compañera, fue muchísimo más respetuosa que la que realizaron dos agentes de policía cuando llegaron. O la que tuve que, lamentablemente, contemplar más tarde en el hospital por parte del personal sanitario y de seguridad.


Debemos exigir una legislación mucho más clara al respecto: Una normativa estatal que regule específicamente la contención en el ámbito social (más bien ámbitos) y sociosanitario. Que proteja, por supuesto, al usuario pero también al profesional.

Mientras tanto ambos, ellos y nosotros, estamos bastante indefensos: física, psíquica y jurídicamente.


Para mí la contención mecánica no es Educación social.

No lo será hasta que no esté absolutamente regulada, con un protocolo de actuación único, y además sea de formación obligatoria y permanente.

Necesaria exclusivamente cuando la desactivación verbal junto con la modificación conductual y ambiental en situaciones extremas fallan: donde peligra gravemente la integridad física e incluso la vida.

Utilizarla en otras circunstancias es un fracaso de nuestra intervención.

No será Educación Social mientras en mi código deontológico diga:

Artículo 2.  “En sus acciones socioeducativas evitará el uso de métodos y técnicas que atenten contra la dignidad de las personas… “

CAPÍTULO III. Normas Deontológicas Generales. SECCIÓN PRIMERA. El educador/a social en relación con los sujetos de la acción socioeducativa.

Y hasta que yo sea capaz de entender, cuál es esa “finalidad educativa” de la que habla la ley.

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