Los “papeles” de los MENA: cuando ser extranjero pesa más que ser menor

¿Qué es lo que más preocupa a un Menor Extranjero No Acompañado?

Cumplir 18 años.

La autorización de residencia y de trabajo.

Ser un MENA implica tener que regularizar tu situación administrativa. Esto no ocurre con los menores tutelados nacionales.

Si hablamos del Sistema de Protección de Menores, está claro que el tratamiento que reciben unos y otros no es el mismo.

Porque en el caso de los MENA, prima el hecho de ser extranjeros antes que menores.

Las trabas y las demoras son tantas, que no puedo considerarlo de otra forma.

Las y los educadores sociales no podemos obviarlo por más que, en un principio, regularizar su situación administrativa sea competencia del/la trabajador/a social del centro.

Y es que les perturba enormemente.

Afecta a su desarrollo personal de forma integral. Esto SÍ es nuestra competencia.





A su llegada a España, los/as menores no están preocupados por su integración sociocultural.

Su interés principal es económico: han venido a trabajar para ganar dinero que enviar a sus familias y, como no, para ellos mismos.

Persiguen un sueño. Buscan una vida mejor, por este motivo se la juegan en el viaje de tránsito.

Pero una vez aquí, para quedarse y para trabajar necesitan muchos “papeles” y no son tan fáciles de conseguir.

De su percepción sobre si van a obtener la autorización de residencia y trabajo rápidamente, depende muchas veces que permanezcan o no en el centro. Que se queden o se fuguen.

Y en el peor de los casos, sus familias, lejos de ser un apoyo, apremian desde sus países de origen.

Las presiones familiares comienzan allí: a veces son las familias (el padre), las que empujan al menor a marcharse. Y ponen los medios para que, de una manera u otra, llegue a España.

Pasado el susto (con su hijo vivo y en un centro donde lo van a cuidar) comienzan a través del teléfono los: “tu madre está enferma”, “hay que pagar…”, “¿cuándo vas a mandar dinero?”

Asumir esto a los 15, 16, 17 años es muy gordo.

Acaban hartos de dar explicaciones, avergonzados… Se enfadan consigo mismos y con el mundo. Hay quien deja de comunicarse, debilitando el lazo familiar hasta que lo rompe.

Y si por suerte la familia no presiona, igualmente ellos se sienten responsables.

Tener todo esto en cuenta es fundamental, porque nos ayudará a comprender y a empatizar con un/una menor que, al principio, no nos va a dar mucha información ni a facilitar la intervención.





Pero retomando:

Para ganar dinero, para cambiar su suerte, necesitan trabajar, y para poder trabajar de forma legal precisan, antes que nada, una autorización de residencia.

Y según se va acercando la fecha de su 18 cumpleaños y no tienen esto solucionado se van poniendo más y más nerviosos.

Y con razón.

Sin permiso de residencia ese día se convertirán, literalmente de la noche a la mañana, en adultos extranjeros en situación irregular en nuestro país: lo que algunos llaman “ilegales”

Con las consecuencias que ello conlleva, donde la expulsión quizá no sea la peor de ellas.

Y aunque consigan la autorización de residencia, una vez fuera del sistema de protección a la mayoría de edad, se les exigirá para poder renovarla que demuestren recursos económicos con los que sustentarse.

Sea como fuere, con o sin autorización de residencia, la protección desaparece y les abocamos a una emancipación forzosa a los 18 años, en un país en el que los jóvenes españoles lo hacen con 31 de media y pasando a menudo a por el táper de la mami.





Dicho lo anterior, os cuento:

Los MENA, hasta la mayoría de edad, viven “protegidos” por la normativa nacional, regional, europea e internacional suscrita por España en materia de protección de menores. (art. 1 y art. 3.1 de la LO 1/1996, de 15 de enero, de Protección Jurídica del Menor, LOPJM).

Una vez en localizados e identificados por las Fuerzas de Seguridad del Estado como MENA, pasan a ser declarados en guarda o desamparo y tutelados por las diferentes administraciones autonómicas, ubicándolos en recursos residenciales.

Cuando la policía tiene dudas razonables sobre la edad o el menor está indocumentado, se solicita al Ministerio Fiscal la realización de pruebas sanitarias, obsoletas y con una estimación de margen de error de hasta 18 meses, que determinen la minoría de edad.

Obtener la autorización de residencia debería ser relativamente sencillo si eres un MENA, porque países como España, Francia, Italia y Rumanía la conceden automáticamente a los menores extranjeros no acompañados que se encuentran en su territorio.

Pensareis ¡por eso vienen! Y la respuesta es SÍ: migrar siendo menores es parte de su estrategia migratoria, ya que como adultos extranjeros en situación irregular es más complicado obtener un permiso de residencia.

RUTAS MIGRATORIAS
Fuente: Europa Press

Pero el hecho de ser menores los hace muy vulnerables y manipulables, y por tanto les expone, más que a los adultos, a muchos peligros en el viaje de tránsito y también durante su estancia en nuestro país: trata, abuso sexual, explotación laboral o incluso muerte.


Ahora bien, obtener la autorización de residencia ¿es entonces tan fácil como parece?

La entidad que acoge a los MENA (centro de recepción o acogida) es la encargada de solicitar la autorización de residencia, pero hay chavales que pasan por varios centros antes de que se pongan manos a la obra ¿por qué?

Porque los accesos a nuestro país, por enclave geográfico y proximidad a sus países de origen, se sitúan en la frontera sur (Ceuta, Melilla y Andalucía) y estos puntos no son el objetivo definitivo de su viaje.

Los chavales llegan, pero no se quedan en estos centros. Se fugan. Y se van moviendo por nuestro territorio, hacia el norte, Cataluña o País Vasco en muchas ocasiones, con la falsa creencia de que en esas provincias se conceden más ayudas sociales y hay más trabajo.

Y muchas veces somos solo su país de tránsito a otros países de Europa.

También por saturación de los centros y/o escasez de personal, por la necesaria mejora en formación en esta materia que necesitamos los profesionales del sector y, por supuesto, por la necesidad de unificar protocolos en las distintas Comunidades Autónomas.

Añadir que hay chavales que llegan a España con 12, 13, 14 o 15 años. Un espacio de tiempo más o menos aceptable hasta los 18, para regularizar su situación administrativa y procurar su integración.

Sin embargo, otros vienen, con expectativas irreales, a pocos meses de cumplir la mayoría de edad.

Hay que correr, y mucho.

Vamos a ello:

Antes que nada, mientras se gestiona la autorización de residencia, desde los centros se debe tramitar sin demora el empadronamiento. La normativa dice que para ello es necesario tener pasaporte o certificado de nacimiento.

En algunos sitios se han puesto en marcha acuerdos de colaboración entre las administraciones y los ayuntamientos que facilitan este paso.

La inscripción en el padrón es muy importante porque normaliza la situación de los chavales en el municipio: una vez empadronados podremos solicitar la tarjeta sanitaria (SIP) y comenzar con la matriculación en los centros educativos (hasta los 16 años).

Por otro lado, mencionar que en España existen varios tipos de permisos de residencia según sea la situación del solicitante.

Los Menores Extranjeros No Acompañados deben solicitar la autorización de residencia temporal no lucrativa.

Este permiso no autoriza a trabajar y se concede a aquel extranjero que demuestra medios suficientes para vivir por sí mismo.

Y mientras siga existiendo la situación que dio lugar a su concesión. En nuestro caso, que siga siendo un menor tutelado.

Los MENA no deben demostrar medios suficientes para vivir por sí mismos porque la Administración Pública responde por ellos. Tutelados en los centros tienen las necesidades básicas (alojamiento, ropa y comida) cubiertas.

Actualización (17/03/2020)

El gobierno de España ha anunciado que a partir de ahora los permisos de residencia que se tramiten de menores extranjeros no acompañados en edad laboral (a partir de de 16 años), deberán ser resueltos como permisos de residencia por cuenta ajena (sí permite trabajar). ⁣ ¡Bravo, es un pequeño paso!

Y ahora sí:

(Des)amparados por:

Ley Orgánica 4/2000 de 11 de enero sobre Derechos y Libertades de los Extranjeros en España y su Integración Social (artículos 30 bis y 31)

Reglamento de la Ley Orgánica 4/2000, aprobado por Real Decreto 557/2011, de 20 de abril (artículos del 45 al 49).

1. Lo primero que necesita el centro para poder solicitar la autorización de residencia temporal no lucrativa es su pasaporte.

Hay pasaporte. Debe estar en vigor, si está caducado no se puede realizar ningún trámite.

No hay pasaporte o el pasaporte es falso.

Las embajadas o consulados de sus países de origen son los que tramitan y expiden el pasaporte.

Si quieren.

Por ejemplo: los chavales argelinos llevan meses viendo desesperados como su consulado se niega a expedir pasaportes. Se trata de forzar el retorno de los chicos sin dejar claro si habrá consecuencias legales para ellos una vez de vuelta en Argelia, y en un vano intento por evitar el “efecto llamada”.

Y hay otras formas otras “más diplomáticas” y soterradas de no expedir un pasaporte.

Porque para poder gestionar el pasaporte hay que presentar otra mucha documentación como la partida de nacimiento del menor (que a veces no hay manera de obtener), o el consulado solo expide pasaportes en el país de origen (África subsahariana…), o el país de origen no tiene oficinas consulares en España.

El consulado marroquí no niega la expedición, pero son tales las trabas: requerimientos, instancias, documentos que deben recibir el visto bueno en Marruecos, autorizaciones paternas que se demoran en el tiempo… que llega incluso a caducar documentación preceptiva como la partida de nacimiento, que la familia deberá volver a enviar.

entonces

Si no se consigue el pasaporte, se solicita a la Dirección General de Policía una Cédula de Inscripción, para evitar que el menor quede indocumentado.

Otra larga aventura burocrática, que incluye un acta notarial que certifique que se ha solicitado el trámite de expedición.

Y es necesario aportar informes de buena conducta e integración ya que la decisión final depende de la valoración de un funcionario.

Además, los centros no pueden tramitar directamente la solicitud de emisión de los pasaportes, ya que no son los tutores legales.

Lo han de hacer a través de la administración pertinente (en la Comunidad Valenciana es la Vicepresidencia y Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas); así que hay que gestionar esto también.

Los plazos de tiempo para la obtención de pasaporte suelen prolongarse más de cuatro meses y pueden llegar hasta el año.

Un gran problema si los menores se encuentran próximos a la mayoría de edad.

Cuando ya tenemos el pasaporte:

2. Empieza el trámite en sí: solicitar la autorización de residencia

Una vez obtenido el pasaporte, desde los centros se solicita, a las Direcciones Territoriales, la documentación reglamentaria que les autoriza a presentar la solicitud del permiso de residencia.

Las/os trabajadores sociales de los centros deben recibir autorización por escrito (en cualquier trámite) para que puedan actuar en representación de las Direcciones Territoriales.

Y voilà: Se presenta por fin la solicitud de autorización de residencia ante la Subdelegación del Gobierno correspondiente.

Pero:

Según el art. 35.7 de la L.O. 4/2000, antes hay que acreditar la imposibilidad de repatriación del menor, para ello hay que esperar nueve meses desde que el menor haya sido puesto a disposición de los servicios de protección de menores.

¿Y cómo va lo de la repatriación?

La Ley dice que la repatriación solo se hará efectiva si no supone la vulneración del interés superior del menor.

Es un principio de Derecho internacional que se encuentra reconocido por las normas internacionales, de la Unión Europea y por las normas de origen estatal pertenecientes tanto al ámbito civil y administrativo, como al ámbito penal, según el art. 3.1 de la Convención sobre los Derechos del Niño de las Nacionales Unidas, de 20 de diciembre de 1989.

Son la Delegación o Subdelegación del Gobierno las encargadas de solicitar, a través de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras, un informe a las embajadas o consulados sobre las circunstancias familiares de éste.

Si dicho país no cuenta con representación diplomática en España, el informe será solicitado a través de la Dirección General de Asuntos Consulares y Migratorios.

Asimismo, requerirán a los Servicios Territoriales de la Conselleria que aporten cualquier información que dispongan sobre la situación del menor (o sea, a los centros).

El retorno de los MENA no puede ser la solución más adecuada teniendo en cuenta que, en la gran mayoría de casos, estos chavales dejan su entorno familiar para evitar circunstancias perjudiciales para ellos.

Y además sus familias no los reclaman.

Es decir, las motivaciones que los llevan a trasladarse a territorio español, son las que justifican su no repatriación, puesto que de producirse supondría una vulneración del interés superior del menor.

No obstante, los propios menores pueden solicitar su repatriación si así lo consideran. Algo poco frecuente aunque quieran, ya que para ellos es un deshonor retornar “fracasados”. Temen más que nada, por encima de cualquier otra cosa, decepcionar a sus familias.

Cuando llega la autorización de residencia

La emisión favorable de autorización de residencia no suele tardar más de un mes, pero como su vigencia inicial es de 1 año, lo más habitual cuando por fin llega es que haya que renovarla.

Porque la fecha de inicio es aquella en la que el menor ha sido puesto bajo la tutela de la Administración Pública.

Y como hemos visto, desde entonces ha habido muchas demoras (tour por distintos centros, acreditar imposibilidad de repatriación, trámites de pasaporte…).

3. Se expedirá la correspondiente Tarjeta de Identidad de Extranjero en las Oficinas de Extranjería: la TIE

Una vez recibida la autorización de residencia, se ha de solicitar la TIE, que puede tardar hasta 45 días.

Ojo, no confundamos TIE con NIE:

El número NIE es un Número de Identificación de Extranjeros que asigna a los chavales la Dirección General de Policía una vez localizados, reseñados (huellas dactilares) e inscritos en el registro RMENA.

Sin embargo, el documento que acredita que eres un ser humano “legal” que puede vivir en España (léase con sarcasmo) es la Tarjeta de Identificación Extranjeros (TIE).

Es decir, el menor (des)esperará casi un año para obtener su residencia, y cuando llegue lo más probable es que esté caducada o a punto de caducar, y aún deberá tramitar la TIE.

Cuidado con los plazos de renovación de la autorización, desde 60 días antes hasta 90 días después de caducar, pues hay que tener siempre en cuenta que es mucho más fácil renovar siendo menor.

Y siempre que se varíe la resolución administrativa de Extranjería: modificación del tipo de autorización e incluso renovación, hay que expedir una nueva TIE que refleje la nueva situación y vigencia.


Para acabar, añadir que se producen otros muchos retrasos que los vistos hasta aquí, relacionados casi siempre con documentación y los traslados de centro.

Si el menor llega a España con 17 años y medio, muy posiblemente no dé tiempo a regularizar su situación.





Todo ha ido bien: aún eres menor, has obtenido tu autorización de residencia (no lucrativa) y ¡encuentras trabajo!

Se ha de solicitar la modificación a un permiso de residencia con excepción a la autorización de trabajo, lo llamamos “exceptuación laboral”.

Es un permiso de residencia que permite trabajar al menor en actividades que, a propuesta de la entidad y con informe previo, favorezcan su integración sociolaboral.

Solo autoriza a trabajar en un determinado sector: Servicios o Construcción… y con restricciones horarias por ser menores.

Si el menor desea trabajar en otra actividad no autorizada deberá cumplir la normativa establecida en la L.O. 4/2000, en la que son necesarios: un contrato laboral de un año, interminable documentación, que el empleador se persone junto con el menor en Extranjería para presentar la oferta y realizar un pago de entre 199 a 400 euros de tasas.

Para renovar la exceptuación, si continúas siendo menor y estás trabajando, no hay problema.

La vigencia, al igual que en la no lucrativa, es de un año en el reconocimiento inicial, y de dos años en la primera prórroga (si subsisten las circunstancias que motivaron la excepción).  

Actualización (17/03/2020)

Hace escasos días, el gobierno de España ha anunciado que a partir de ahora los permisos de residencia que se tramiten de menores extranjeros no acompañados en edad laboral, deberán ser resueltos como permisos de residencia por cuenta ajena. ⁣⁣ ⁣⁣ Es decir, a la vez que obtienen la residencia, los menores a partir de 16 años podrán trabajar. Además en cualquier sector.⁣⁣ ⁣⁣

Un gran adelanto, pues hasta ahora había que tramitar la residencia y, una vez llegaba esta, tramitar el denominado “permiso de exceptuación al trabajo”, lo que demoraba mucho el acceso a un empleo y, encima, limitaba la contratación a un determinado sector profesional. ⁣⁣ ⁣⁣

Asimismo, se presupone que también facilitará la renovación del permiso a la mayoría de edad ya que es el mismo tipo de autorización.⁣⁣ ⁣⁣


Pero con los 18 años la cosa se complica: llega la “segunda frontera”:

@javirroyo

El mismo día del cumpleaños pierden los privilegios y la protección por ser menores.

CADUCA LA AUTORIZACIÓN DE RESIDENCIA.

Se les considera como a cualquier otro inmigrante, e (in)conscientemente se pasa por alto que han sido menores tutelados: solos, sin recursos y que deben encontrar trabajo para no ser expulsados.





Requisitos del ya exMENA para renovar la residencia:

Por supuesto, no tener antecedentes penales y,

Debe acreditar que cuenta con medios económicos suficientes para su sostenimiento / (100% del IPREM).

Recordemos que hasta la fecha el ya exMENA ha vivido en un centro de protección con sus necesidades básicas cubiertas, pero también muchas dificultades para encontrar trabajo.

Para poder renovar sin tener un contrato de trabajo, debe demostrar que puede mantenerse. ¿Cómo si no tiene trabajo? Hasta finales de 2019, el adolescente quizás podía acceder a una prestación social o a una vivienda tutelada de emancipación.

Ambas opciones eran y siguen siendo bastante difíciles de conseguir.

Las prestaciones sociales y las plazas en viviendas de emancipación tuteladas escasean (40 plazas en toda la provincia de Alicante).

Pero es que además, desde comienzos de 2020 estamos viendo como este requisito se ha endurecido muchísimo debido a un cambio de interpretación de la Ley de Extranjería. El Tribunal Supremo, de forma reiterada, ha manifestado que el menor debe acreditar que cuenta con medios de vida propios sin tener en consideración que el joven perciba alguna prestación social o resida en una vivienda tutelada de emancipación a cargo de una entidad social.

Al cumplir los 18 años se les exige disponer, exclusivamente por medios propios, del 100% del Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM), unos 540 euros . Y para obtener la segunda y posteriores renovaciones al menos el 40 % del IPREM, más de 2.100 euros.

No, no es una broma.

Por lo tanto,

Debe acreditar que cuenta con un contrato o contratos de trabajo en vigencia sucesiva: a jornada completa y de al menos 1 año.

¡Jornada completa y de un año! En España, sin y con covid19 ¿en serio?





A la mayoría de edad, para poder trabajar hay que modificar la autorización de residencia a permiso inicial de residencia temporal y trabajo por cuenta ajena:

Resultado de imagen de hitchcock los pájaros fotograma

Actualización (17/03/2020)

Si a partir de ahora todos los permisos de residencia iniciales deben ser resueltos como permisos de residencia por cuenta ajena, debería resultar más sencillo, no obstante:

a. Se solicita la modificación cuando el joven es todavía menor y está trabajando:

Renovar la autorización, cuando el chaval está cerca de los 18 años, pero todavía es menor, es una ventaja que, de ser posible, hay que aprovechar.

Recordemos que los plazos para renovar contemplan la posibilidad de hacerlo hasta 60 días antes de que caduque la autorización. Al encontrarse el (aún) menor ya trabajando, no hace falta que el empleador se persone en Extranjería para presentar la oferta de trabajo, pero sí para entregar la documentación pertinente.

b. Cumple la mayoría de edad y está trabajando:

El empleador y el menor han de personarse juntos en Extranjería. El empleador debe presentar y certificar la oferta laboral y pagar las tasas (unos 200 euros). El exMENA ha de solicitar la modificación del permiso.

Lo que suele pasar es que el joven pague las tasas de extranjis, bien porque ha podido ahorrar, bien porque se le descontará de su próximo sueldo.

c. Cumple los 18 años sin haber trabajado, pero por fin ha encontrado trabajo:

Si el menor no estaba trabajando antes de los 18, lo que caduca es la residencia no lucrativa. El ya exMENA deberá renovarla, para posteriormente solicitar su modificación a permiso inicial de residencia temporal y trabajo por cuenta ajena.

La consiguiente cita en Extranjería, para presentar la oferta junto al empleador y etcétera, se demora unos dos meses.

No podrá trabajar hasta la resolución de la solicitud. El futuro empleador tendrá que esperar 5 meses para poder contratarle.

¡Qué empleador va a esperar todo este tiempo! Necesita un empleado en ese momento, no dentro de cinco meses.

Y el que lo hace, muy habitualmente lo hará interesado porque va a sacar un gran partido: jornadas eternas con salario de risa.

d. Cumple 18 años sin estar trabajando ni trabajo a la vista:

No puede renovar la autorización de residencia a menos que cumpla los requisitos mencionados más arriba. Se queda en la calle en situación irregular.





Irregular

La Ley de Extranjería española dice que es una infracción grave estar en España sin autorización de residencia y/o trabajo, es decir, “sin papeles”.

Irregular significa quedarse sin SIP, acceso a formación o ayudas sociales.

Irregular significa que, si la policía le detiene por la calle, le llevará a comisaría y se iniciará un expediente sancionador que acabará en multa o en orden de expulsión.

La próxima vez que le detengan, intentarán ejecutarla.

Estamos dejando a estos chavales sin posibilidad de trabajar de forma legal ni de acceder a ayudas sociales: en la marginalidad y en la antesala de la delincuencia.





ExMENA

Su sueño se convierte en pesadilla.

Con o sin papeles, los obstáculos que tendrán que enfrentar son muchos y en solitario. Pero, sin autorización de residencia y trabajo, todo será terriblemente más complicado.

Sin recursos económicos ni ningún apoyo social, pasan a formar parte del colectivo de personas sin hogar.

Y sin programas de apoyo que posibiliten la salida de esta situación, entran en una espiral autodestructiva, alimentada y favorecida por mafias criminales, en la que sobrevivir les obliga a delinquir:

Se les coaccionará y amenazará para que trafiquen, roben, se prostituyan o mendiguen. Les incitarán y obligarán a consumir drogas, desarrollando así una dependencia, por la que entrarán en el círculo vicioso traficar-consumir. Se exponen caer víctimas de abusos sexuales. Saben dónde encontrarlos: en las cercanías de los centros de protección, en plazas y zonas con wifi gratis.

De la calle, las drogas y los abusos a padecer problemas de salud mental hay una línea muy fina.

Estos jóvenes, sintiéndose fracasados ante sus familias, les ocultarán su precaria situación y/o que viven en la calle. Hay quien preferiría haber muerto en la patera: “Hubiese sido todo más fácil” .

Algunos desaparecen. ¿Quién los busca?

Los Menores Extranjeros No Acompañados no son delincuentes, pero el propio Sistema les empujará a serlo.

Y es que la criminalidad que algunos se empeñan en asociar a los MENA, está directamente relacionada con la desprotección y la exclusión social. No con su nacionalidad.





Educador/a Social y MENA

Para los Menores Extranjeros No Acompañados, los “papeles” y trabajar es su motivación más importante.

Las y los educadores sociales hemos de tenerlo en cuenta: acompañando en este proceso, conociendo el recorrido, devolviendo la información y preparándolos para lo que se les viene encima.

Y mientras tanto, ojalá con tiempo suficiente por delante, deberemos ser capaces de poner en su lista de prioridades otras cosas más allá de conseguir los “papeles”.

Todas aquellas cuestiones que, junto con la autorización de residencia y trabajo, hacen posible su integración sociocultural real.

Participa, educa.

Cambiemos el mundo.

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