Rebelión contra la opresión

La Declaración Universal de los Derechos Humanos se promulgó el 10 de diciembre de 1948 en el marco de las Naciones Unidas. Este documento, cuyo borrador redactaron representantes de todo el mundo, establece que todas las personas tienen la misma dignidad y el mismo valor. También expone valores universales y un ideal común para todos los pueblos y naciones.

La intención de crear una hoja de ruta que garantizara los derechos de todas las personas en cualquier lugar y en todo momento surge al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Es entonces cuando la comunidad internacional se compromete a no permitir nunca más atrocidades como las que se sucedieron en ese conflicto. Significó un importante paso en la historia de la humanidad. Gracias a este documento y a este compromiso de los Estados, la dignidad de millones de personas se ha visto fortalecida, y se han sentado las bases de un mundo más justo. Aunque todavía queda mucho por hacer.

La práctica socioeducativa, en el caso de las educadoras y educadores sociales, es anterior a la promulgación de la declaración de DDHH, pero esta Declaración ha servido para articular nuestra actividad profesional. A nosotros nos corresponde desempeñar un protagonismo clave en la defensa de los derechos humanos: los y las educadores sociales debemos esforzarnos en hallar respuestas preventivas y proactivas para afrontar, junto a la ciudadanía, los riesgos propios de la globalización, la revolución tecnológica, el binomio riqueza-pobreza, el cambio climático y la pérdida de recursos y biodiversidad.

La dinamización y participación de la ciudadanía es clave en este proceso. Los educadores sociales podemos capacitar a niños, jóvenes, adultos y mayores para el desarrollo y el ejercicio de la ciudadanía.

Los ciudadanos debemos exigir que se cumplan nuestros derechos. Es nuestra responsabilidad.

Basta con ver las noticias para darnos cuenta de muchas situaciones “legales” altamente injustas que ocurren cada día.

Seamos capaces de cuestionar la injusticia de aquello que es legal. Hagámoslo por nuestro bien.

De hecho, el preámbulo de la declaración de DDHH pone el énfasis en los procesos de legitimidad de las reivindicaciones, más que en lo legal:

“Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión…”

No olvidemos que “la ley está por debajo de la justicia”, como decía Norberto Bobbio.

Ni que “cuando una ley es injusta, lo justo es desobedecer”, como proclamaba Mahatma Gandhi.

Participa, educa.

Cambiemos el mundo.

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